Biografía de Cristóbal Colón

Existen muchas biografías sobre Cristóbal Colón, pero una de las más reconocidas como certera es la del investigador y genealogista Alfonso Enseñat quien además de sus investigaciones también se sustenta en el libro que escribió el hijo menor de Cristóbal Colón, Historia del almirante.  Este investigador indica que Cristóbal Colón, el descubridor, nació con el nombre de Pietro Salvago, y con el tiempo adoptó el nombre con el que pasó a la historia.

Su padre fue despojado de sus posesiones en Parma, por lo que se trasladó a Lisboa, a administrar los negocios de un familiar. Colón estudió en el convento de los padres dominicos de su tierra natal y, ante sus buenos resultados, los frailes propusieron que terminara sus estudios en otro convento con mejores medios. Allí aprendió aritmética, geometría, geografía, astronomía, astrología y geometría. Gustaba mucho de la lectura, por lo que además de la Biblia atesoró gran cantidad de libros.

A sus trece años regresó al primer convento donde estudio, luego de haber perdido a su madre y que haber visto a su padre casarse de nuevo. Se desconoce cómo paso esa época de su vida, aunque se supone que ha de haber sido difícil.

Luego de terminar sus estudios se enroló por primera vez en el barco comandado por su tío Imperiale Doria, con el que viajó a Chipre.

Su interés por el mar lo hizo completar sus estudios de geografía y cosmografía, algo que le ayudó a ser gran navegante. Según la obra de Hernando, hijo de Colón, su padre fue corsario. Se dice que fue por eso que usaba otro apellido para no desprestigiar a su familia. Fue en esta etapa en la que se convirtió en un experimentado navegante. Más tarde, mantuvo ese apellido porque le daba prestigio y le permitía prestar el servicio de corsario a diversas personas. Al parecer su nombre “Cristóbal” lo eligió durante el período en que decía “llevar a Cristo”.

Su tercera esposa era portuguesa así que al contraer matrimonio con ella le permitió adquirir esa nacionalidad y mandar naves con la bandera de ese país.

En 1482, el navegante se unió a su hermano Bartolomé en una expedición encomendada por Juan II de Portugal a Diego Cao para descubrir nuevas tierras en el golfo de Guinea y abrir la ruta hacia India. Dos años más tarde tuvo que huir a Castilla, pues la familia de su exesposa se había visto envuelta en un intento de derrocamiento contra el rey Juan II.

Según los relatos de su hijo Hernando, fue entonces cuando el proyecto de navegación hacia el poniente empezó a considerarse. Los teólogos, filósofos y hombres de ciencia aseguraban que la tierra era plana y limitada por un mar innavegable que se trabaja a todo aquel que intentaba aventurarse en él.

Durante el oscurantismo, la Iglesia hizo retroceder los conocimientos de geografía asegurando que la tierra era un disco plano.  Pero la afición de Colón por la lectura influyó en su plan de navegación hacia occidente. Los griegos ya habían formulado una teoría sobre la redondez de la tierra. La traducción del Almagesto de Ptolomeo brindó mucha información. Estos y otros escritos, como la Biblia, sirvieron de referencia para Colón.

Colón buscó apoyo de Juan II, rey de Portugal, sin embargo, este desestimó su propuesta porque prefería seguir bordeando África para llegar a las Indias.

Fue hasta enero de 1486, en Castilla, cuando consiguió su primera entrevista con los reyes católicos. El rey Fernando se mostró desinteresado, mientras que la reina Isabel decidió someter sus planes a evaluación por una comisión de expertos. Le consiguió alojamiento en Salamanca por unos meses para evitar que el proyecto cayera en otras manos. Fueron varios años los que el proyecto de Colón tuvo que esperar, los reyes no le dieron una negativa rotunda, le pidieron esperar y le dieron algo de ayuda para mantenerlo cerca. Ellos no podían prestarle mayor atención ni invertir en ese proyecto porque estaban ocupados expulsando a los últimos musulmanes que quedaban en España.

Colón se refugió en el Monasterio de la Rábida quienes dieron pan y agua a él y a su pequeño hijo. Él le contó a fray Juan Pérez su plan y este mostró algo de interés, tanto que luego de nuevas negativas de parte de los reyes intervino para que fuera aceptada su propuesta.

Las negociaciones entre fray Juan Pérez (en nombre de Colón) y Juan de Coloma (en nombre de los reyes) duraron casi tres meses. El 17 de abril de 1492, los Reyes Católicos firmaron por fin las Capitulaciones de Santa Fe, el contrato con el que se comprometían a apoyar a Colón y le concedían sus exigencias a cambio de ceder a Isabel y a Fernando, las tierras que descubriera.


Fuente: Breve Historia de Cristóbal Colón, Juan Ramón Gómez Gómez, Ediciones Nowtilus, S.L.

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