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El 19 de octubre de 1954, 10 años después de la Revolución de 1944, Prensa Libre publicó que el 20 de octubre fue declarado fiesta nacional, Día de la Revolución de 1944, por decreto del gobierno. Fue considerado un acto de justicia para exaltar la personalidad de los hombres que contribuyeron a su realización. Antecedentes […]

El 19 de octubre de 1954, 10 años después de la Revolución de 1944, Prensa Libre publicó que el 20 de octubre fue declarado fiesta nacional, Día de la Revolución de 1944, por decreto del gobierno.

Fue considerado un acto de justicia para exaltar la personalidad de los hombres que contribuyeron a su realización.

Antecedentes

El presidente Jorge Ubico fue obligado a renunciar el 1 de julio de 1944, y dejó en su lugar un triunvirato formado por los generales Eduardo Villagrán Ariaza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.

El 4 de julio, Ponce obligó a indígenas a desfilar con garrotes para intimidar al resto de la población. Jacobo Árbenz, otro de los líderes del movimiento, pidió la baja de POnce y se dedicó junto al civil Jorge Toriello a conspirar contra aquel.

El 20 de octubre, Ponce fue derrocado. Entonces asumió otra junta integrada por Árbenz, Toriello y el coronel Francisco Javier Arana.

Diez años después

El decreto de 1954 para exaltar el 20 de octubre estableció asueto en las dependencias oficiales y un homenaje a la memoria de Arana, quien fue asesinado en 1949. A él se le reconoció por “su personalidad con la lucha del pueblo de Guatemala contra el comunismo”.

En octubre de 1954, Árbenz -electro presidente en 1951- había sido depuesto por supuestos vínculos comunistas y el país estaba bajo el régimen de facto del también militar Carlos Castillo Armas.

Durante su mandato, Castillo Armas desencadenó una campaña anticomunista, prohibió el intercambio comercial con países considerados comunistas y puso fin a la creación de partidos políticos, comités agrarios y sindicatos.

Asimismo, anuló las reformas de la década revolucionaria, incluida la Constitución de 1945, y la Reforma Agraria promulgada por Árbenz.

Además, reintegró tierras expropiadas a empresas de EE.UU., disolvió el Congreso, reprimió a la Prensa y canceló el programa de ayuda a los indígenas.

 

Fuente: artículo publicado el 16 de octubre de 2016 en Prensa Libre.

 

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