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En la actualidad es común escuchar sobre la necesidad que tienen los hijos de que los padres les dediquen tiempo. Esta falta se considera como la fuente de muchos problemas de conducta, sin embargo, no es solo tiempo lo que necesitan, les hace falta atención.   Los padres son el elemento crucial en la crianza […]

En la actualidad es común escuchar sobre la necesidad que tienen los hijos de que los padres les dediquen tiempo. Esta falta se considera como la fuente de muchos problemas de conducta, sin embargo, no es solo tiempo lo que necesitan, les hace falta atención.

 

Los padres son el elemento crucial en la crianza y desarrollo integral de sus hijos. Son la principal fuente de amor incondicional y los primeros en mostrarles a los niños cómo funciona su entorno. La familia es el primer grupo social al que pertenecen los niños, en ella aprenden a amar, a socializar y a formar vínculos afectivos, un sentido de pertenencia y su identidad.

 

Los niños necesitan tiempo de calidad y esto significa dedicarles un momento y enfocar toda nuestra atención en ellos. Se deben dejar por un lado otras actividades, incluso dispositivos digitales que distraigan. Es necesario tomar un tiempo libre para ellos.

 

Existen muchas opciones para hacer durante este tiempo libre, algunas sugerencias que le permitirán estar enfocado en su hijo serán:

 

Un paseo

Además de divertido, un paseo puede ser una oportunidad de aprendizaje. Intente hacerlo diariamente, puede pasear por la casa, el jardín, las calles, el campo o en los lugares a los que usted tenga accesibilidad. A través del paseo, el niño aprende sobre su entorno y aumenta la empatía hacia sus padres.

 

Durante el paseo nombre los objetos que observa, no solo le diga “este es un árbol”, intente llamar todo por su nombre específico, “este es un pino”, “este es un ciprés”, entre otros. Esto le permitirá al niño fijarse en las formas y detalles que le harán describir adecuadamente los objetos. Desarrollará su curiosidad, capacidad de observación, análisis y enriquecerá su vocabulario.

 

Busque salir de las paredes de la casa, cree un clima de alegría y tranquilidad. Fomente la sensación de libertad que el espacio abierto brinda.

Juegos en familia

 

A través del juego se forman y fortalecen los vínculos afectivos entre padres e hijos compartiendo tiempo de calidad. En esa interacción los niños desarrollan confianza y seguridad en sí mismos. Al jugar en familia se comunican, conocen, disfrutan, sonríen y se relajan. Este momento une a la familia, es una experiencia enriquecedora que favorece el bienestar familiar porque promueve la expresión de amor, las caricias, el intercambio de miradas y sonrisas.

 

Durante los primeros seis años de vida del niño, el juego es la actividad más importante para su desarrollo. Es su principal medio de comunicación y expresión. A través de él desarrollan habilidades y destrezas que les permitirán formar un aprendizaje significativo, es decir un aprendizaje para toda la vida. Además, adquieren habilidades para la vida: negociar, liderar, compartir, imaginar, seguir reglas, expresar sus pensamientos y emociones, tolerancia, respeto, perdón, paciencia, empatía, pero sobre todo a disfrutar y a divertirse, sin siquiera notar que están aprendiendo.

Al seleccionar el juego, es importante tomar en cuenta la edad de los niños, sus habilidades y sus intereses. Improvisen, inventen juegos y disfruten de un momento especial. Algunas actividades que pueden realizar en familia son: los juegos favoritos del niño, pelota, globos, música, bailes, mímica, títeres, excursiones por el jardín, jugar con agua y arena, explorar la naturaleza. Realizar un picnic, cocinar juntos, experimentos, variedad de juegos de mesa. Escondite, simón dice, rondas, colorear, rallys, leer, el arte y actividades sensoriales.

 

Lo importante de aprovechar el tiempo libre junto a sus hijos es que pasen un momento divertido, donde el amor y el respeto estén presentes en todo momento.

 

Fuente: Andrea Barillas Aguilar, Psicóloga Clínica, teléfono 5555 3604, andreabarillas@gmail.com; La educación temprana de 3 a 7 años, Merche Bravo, Luis Pons, editorial Hacer Familia; Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman, Ross Campbell, editorial Unilit.

 

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