viviendas

A continuación te presentamos los principales detalles cómo era Guatemala en 1821, durante la época de la Independencia. Esta información te permitirá visualizar detalles de la forma de vida de sus habitantes.   Vestimenta  “Los indígenas vestían prendas de telas de algodón y lino, es decir, pantalón, chaleco blanco y chaquetilla floreada de corte redondeado, […]

A continuación te presentamos los principales detalles cómo era Guatemala en 1821, durante la época de la Independencia. Esta información te permitirá visualizar detalles de la forma de vida de sus habitantes.

Vestimenta de la época

Vestimenta de la época

 

Vestimenta 

“Los indígenas vestían prendas de telas de algodón y lino, es decir, pantalón, chaleco blanco y chaquetilla floreada de corte redondeado, sombrero de paja o paño anudado que cubría su cabeza. Los habitantes más prominentes calzaban zapatos y medias, los más humildes iban descalzos.  Para ir a misa o de visita de ceremonia, las damas se vestían de negro, pero en las demás ocasiones iban ataviadas de telas de seda o de algodón de colores”, escribió el cónsul Jacobo Haefkens, en 1826.

 

 

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Población

De acuerdo con los cálculos, entre 1778 y 1800, la población del reino aumentó de 793,615 a 923,538, vivía en una superficie aproximada de 576 mil km2. Las principales ciudades oscilaban entre los 5 mil y 15 mil habitantes.

 

 

división

División política 184, Atlas Histórico de Guatemala.

 

División política

La administración política estaba dividida en las alcaldía mayores de Sololá, Totonicapán, Chimaltenango, Sacatepéquez, Sonsonate, Verapaz, Escuintla y Suchitepequez, y los corregimientos de Quetzaltenango y Chiquimula.

 

 

Alimentación

El consumo e tortillas de maíz y pan de trigo era fundamental en la dieta de los habitantes. El pan blanco o francés y pan dulce o aderezado se vendía por onza. La carne, el trigo y el maíz eran considerados artículos de primera necesidad. El consumo anual de carne en la capital era de 9 mil a 10 mil bueyes, además de los carneros y cerdos. Se solía comprar tres libras de carne por un real.

 

 

Mercado mercados

En la Plaza Mayor funcionó un mercado diario, hasta mediados del siglo XIX en donde se construían cajoneras, covachas y puestos de venta. Se ofrecían mercancías como vidrio, espejos, loza, instrumentos de hierro y de labranza, tejidos, cestería, aves de corral, leña, sillas de montar, hamacas y ropa. Siempre se ofrecía en venta desde temprano una extensa variedad de verduras y frutas.

 

 

productosProductos

Entre los artículos de comercio estaba el añil, grana (ambos colorantes), alquitrán, algodón, cacao, vainilla, zarza, azúcar, panela o panocha, bálsamo negro, balsamito, brea, azafrán, cebada, trigo, harina, almidón de yuca y de papa, hilo, pita, seda silvestre, lana y tabaco.

 

 

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Moneda

Durante 15 años, entre 1796 y 1810, se acuñaron 283 marcos de oro y 253,560, de plata. Durante los 15 subsiguientes, los marcos de oro aumentaron a 1525  y los de plata a 423,881. A partir de 1821 la exportación clandestina de lingotes aumentó y la moneda cayó en un estado de decadencia. Aún después de la independencia, aparecían piezas de ocho reales con fecha de acuñación de 1822 del tipo Fernando VII.

 

 

Gremios y oficios

Según el Cabildo Municipal, existían gremios de armeros, plateros, mercaderes, barberos, sastres, carpinteros, herreros, zapateros y tocineros. Además de la agricultura, los indígenas se dedicaban a la industria de alfarería, fábricas de loza y tejidos. En los pueblos aledaños a la capital, los hombres trabajaban como mozos o jornaleros. Las mujeres tejían y criaban aves y cerdos para surtir el mercado de la capital.

 

Exportaciones

Los productos que se exportaban a Europa y Estados unidos eran el añil, la grana, zarzaparrilla, caoba, vainilla y bálsamo negro. Se producía un millón de libras de cacao al año. El café no se cultivaba en ninguna parte. A principios del siglo XIX, el añil perdió su importancia en el mercado europeo, lo que produjo una dramática caída en la exportación y como consecuencia, la producción de ganado en la región.

 

convivenciaConvivencia

“El puro o cigarrillo era un supremo deleite de los habitantes; la mayoría de las damas casi siempre llevaban un cigarrillo en la boca”, escribió Jacobo Haefkens.  Visitarse era costumbre general, sobre todo en domingos y días festivos. Era general la afición a la música y tanto hombres como mujeres de la alta sociedad no eran tan hábiles para tocar el piano.

 

Tertulias

En la ciudad se organizaban tertulias, sobre todo en casas particulares, en donde, además de conspirar, se degustaban platillos y bebidas locales como pepián, mole, tamales, acompañados de tiste o de una taza de chocolate. Se aprovechaba para jugar a las cartas, tocar la guitarra o leer poesía. Según Máximo Soto Hall, “los caballeros asistían a esas veladas en compañía de sirvientes que portaban faroles y dagas para defenderse de ladrones y asesinos”.

 

Religión religión

Existían más de 30 cofradías. Eran innumerables las procesiones en aquella época, cuando las personas consagraban la mayor parte del año a las actividades religiosas, ya sea en el interior de los templos o en las calles. Según el Manual de Párrocos de la Arquidiócesis, entre las procesiones que recorrían las calles durante el siglo XIX estaba la de Corpus Christi, la de Nuestra Señora del Socorro, la de la Virgen María, la del Domingo de Ramos y la de Santa Cecilia.

 

 

viviendasViviendas

La Nueva Guatemala de la Asunción mostraba casas cubiertas de teja y viviendas modestas. Según pinturas de la época, las casas blancas de un solo piso, contrastaban con los conventos y templos, cuyos campanarios y cúpulas altas alternaban la silueta urbana. Las pocas casas de la gente acomodada eran de un solo piso, con muros exteriores altos y encalados, y ventanas protegidas con barrotes de hierro. Eran construidas de ladrillo y piedra o barro. Las viviendas típicas eran ranchos de adobe con techo de paja.

 

 

 

Instituciones educativas

A principios del siglo XIX existían tres escuelas de primeras letras establecidas en la capital: el colegio de San Casiano y San José de Calazans, y la del Convento de Belén; los primeros fundados por el arzobispo Cayetano Francos y Monroy, y la última por el santo hermano Pedro San José de Betancurt. En los primeros dos, los jóvenes destinados a la carrera eclesiástica aprendían a cantar para servir en el coro. Además, recibían enseñanza en otras disciplinas preparatorias.

 

Entretenimiento

Las diversiones públicas eran muy pocas y se concretaban en las corridas de toros y el teatro. No existían ni siquiera cafés, pero no faltaban las cantinas de las clases humildes. También había un palenque para peleas de gallos, dos o tres salones de billares, así como un par de neverías. Las funciones de teatro se presentaban en un edificio provisional de madera. Era una sala alargada y angosta. Tenía palcos.

 

Atención en el hospital plazamayor

El hospital San Juan de Dios podía albergar a 400 pacientes, pero el número rara vez llegaba a 200. En 1809 fueron llevados al hospital 704 heridos, entre ellos 158 mujeres y 70 soldados; murieron 19 personas. En 1821 la cifra fue de 977, de los que fallecieron 37. Además, fueron hallados en las calles 33 cadáveres. Por lo regular, estos crímenes eran castigados con una breve prisión y muchas veces ni siquiera se perseguía a los culpables.

 

 

 

 

Tomado de Guatemala en 1821. Infografía de Prensa Libre, 12 de septiembre de 2014. Investigación: Brenda Martínez. Ilustración: Kevin Ramírez.

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