Los romanos

La civilización o imperio romano inició como una pequeña villa en el centro de Italia cerca del río Tíber en el año 753 a.c y llegó a expandirse desde el Atlántico Norte al Golfo Pérsico en los siglos siguientes.

10-12

AÑOS
Por Gabriela Achury

El imperio romano, gracias a su famoso poder y expansión militar logró capturar una gran cantidad de prisioneros de guerra, los cuales luego convirtieron en esclavos encontrando ahí la principal fuente económica y de riquezas de cada una de sus provincias. De igual forma cultivaban vid, trigo y olivo, explotaban la sal para la comercialización y practicaban la ganadería con vacas ovejas y cerdos, cosa que también significaba un gran aporte a su estabilidad económica.

Los romanos explotaron su dominio marítimo para comercializar sus productos y artesanías en lugares lejanos obteniendo grandes ganancias en forma de monedas romanas gracias a ello.

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La sociedad romana se dividía en 3 clases sociales principales:

Patricios – Familias antiguas provenientes de la época de la fundación de Roma que conformaban la aristocracia y eran propietarios de tierra. Tenían ciertos privilegios culturales, políticos y judiciales. Constituían el Senado Romano en los inicios, más durante la República surgieron escándalos que causaron que ya solo fueran parte del senado los designados por el Emperador.

Plebeyos – Originalmente eran considerados dentro de este grupo todos los que no eran parte de los Patricios, más lograron ser considerados Ciudadanos Romanos mediante diversas luchas sociales. Entre ellos existían diferencias económicas grandes permitiendo crear los grupos nombres, caballeros y clientes dentro de los mismos plebeyos.

Esclavos – No poseían ninguna clase de derecho y normalmente eran prisioneros de guerra. Su destino dependía de su amo muchas veces siendo utilizados para diversión del pueblo y del Emperador. Se estima que pudieron existir más de 300,000 esclavos sólo en Roma.

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Los integrantes de las familias también desempañaban un rol específico en la sociedad,  los padres representaban el rol más importante en la jerarquía familiar, las madres no eran permitidas en asuntos políticos aunque tenían libertad y cierto nivel de respeto, aunque un gran número fallecía dando a luz; finalmente los hijos podían llegar a ser regalados o contraer matrimonio a partir de los 13 años si no fallecían antes debido a enfermedades y pocos cuidados.

Un aspecto que hasta hoy hace a la civilización romana una de las más reconocidas e imitadas a nivel mundial es la arquitectura desarrollada principalmente en el periodo de la república. La ingeniería romana llegó a desarrollar los famosos acueductos, que lograron un aumento de la salud pública a través del acceso de la población a agua. Se logró construir un sistema de carreteras de 50,000 millas a lo largo de más de la mitad de Europa y las costas del mediterráneo de África y Asia que facilitaron el movimiento de personas e ideas dentro del territorio aunque originalmente tenía propósitos militares.

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El Imperio Romano logró sobrevivir por un periodo bastante largo debido a la inclusión de aspectos culturales de los pueblos conquistados, cosa que enriqueció y fortaleció su cultura. Ejemplos de esto podemos encontrar que de la tierra conocida como Latium en Italia se adoptó el idioma Latín que posteriormente daría paso a las ahora conocidas como lenguas romance que son el italiano, el francés, el español y el portugués; del pueblo Etrusco adoptaron su religión, alfabeto y el combate de gladiadores aunque fueron los antiguos griegos los que influenciaron de manera superior sobre la cultura romana observándose principalmente en el arte con la creación de esculturas y la arquitectura con aspectos como las columnas.

Sin embargo, el cambio cultural más relevante para toda la sociedad romana fue la adopción del cristianismo, con el Emperador Constantino l como principal abogado para la expansión de esta.

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Finalmente alrededor del siglo lV d.c el gran imperio romano encuentra su final debido a aspectos tanto externos como internos que causaron gran desestabilidad, estos aspectos incluyen la corrupción política, crisis económica, conflictos de clases, invasiones y amenazas militares; aunque hay que reconocer la habilidad de este imperio para adaptar cambios políticos que favorezcan a su población, incorporar aspectos de diversas culturas y dominar a sus rivales como características importantes de su éxito.