Satélites naturales y artificiales

Existen en el universo cuerpos que giran alrededor de otro astro, generalmente alrededor de planetas y sus trayectorias no pueden ser modificadas de manera natural. Estos objetos son llamados Satélites y son sólidos generalmente de gran tamaño de diversos materiales como rocas, metales y hielo.

8-10

AÑOS
Por Gabriela Achury

Existen en el universo cuerpos que giran alrededor de otro astro, generalmente alrededor de planetas y sus trayectorias no pueden ser modificadas de manera natural. Estos objetos son llamados Satélites y son sólidos generalmente de gran tamaño de diversos materiales como rocas, metales y hielo.

Un satélite puede ser una luna, un planeta o un tipo de maquinaria que circula alrededor de un planeta o de una estrella, aunque esta clasificación casi no se utiliza para los planetas.

Diversos planetas del Sistema Solar tienen objetos que giran a su alrededor llamados satélites naturales que se mantienen cercanos al planeta gracias a la gravedad, excepto en Mercurio y Venus. Según astrónomos, existen diversas teorías sobre el origen de estos satélites naturales comúnmente llamados lunas, siendo la teoría más aceptada la que sugiere que se formaron al mismo tiempo que los planetas pero no se adhirieron a los planetas sino quedaron formados a sus alrededor.

Los Satélites Naturales o lunas de los planetas tienen en su mayoría nombres provenientes de la mitología griega, romana o personajes de obras literarias trascendentes.

Foto: NASA

También existen Satélites artificiales o fabricados por el ser humano que sirven como vehículos de las organizaciones científicas o de comunicación que cumplen diversas funciones de recolección, exploración, transmisión, meteorológicas, navegación o supervisión alrededor de la órbita terrestre o de otros astros. Estos satélites son alimentados por generadores nucleares o paneles solares y son enviados al espacio en cohetes conocidos como “lanzadores” y están equipados con radiorreceptores, cámaras, circuitos electrónicos y radares de la más alta tecnología. Cada satélite orbita la tierra a diferentes alturas, velocidades y en caminos distintos aunque los dos tipos de órbitas más comunes son la “geoestacionaria” y la “polar.

El primer satélite artificial lanzado al espacio fue enviado por la Unión Soviética en 1957 y fue llamado Sputnik 1, aunque actualmente hay más de 3,500 satélites funcionales en órbita.

 

Foto: Archivo