El suelo

Uno de los elementos naturales es la tierra, que se encuentra en toda la superficie terrestre y de ahí el nombre del planeta. Como componente principal de la tierra se puede mencionar el suelo, que es la parte superficial de la corteza terrestre donde se desarrollan las plantas, organismos y los seres vivos.

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AÑOS
Por Gabriela Achury

Uno de los elementos naturales es la tierra, que se encuentra en toda la superficie terrestre y de ahí el nombre del planeta. Como componente principal de la tierra se puede mencionar el suelo, que es la parte superficial de la corteza terrestre donde se desarrollan las plantas, organismos y los seres vivos.

Los suelos son estudiados, evaluados, comparados y clasificados a través de una disciplina de la ciencia conocida como edafología.

El suelo está compuesto por distintos tipos de materiales, tanto sólidos como líquidos y gaseosos:

Sólidos: Principalmente compuesto por rocas, sólidos orgánicos y distintos tipos de minerales.

Líquidos: Incluye la presencia de agua aunque no siempre en estado puro sino también como sales o sustancias orgánicas.

Gaseosos: Contiene distintos tipos de gases como oxígeno y carbono.

Existen distintos tipos de suelo dependiendo de su formación y uso, algunos de ellos son:

 

Foto: Pixabay

Suelo Arenoso: Es suelo poco fértil debido a su incapacidad de mantener agua. Está compuesto por mucha arena que se deshace con facilidad y no es apto para la agricultura.

 

Foto: Pixabay

Suelo Humífero (fértil): en este tipo abunda el humus, que es una sustancia que se forma cuando se descomponen restos orgánicos por organismos y microorganismos como los hongos y bacterias. Es de color oscuro, retiene bien el agua y es bueno para el cultivo.

 

 

Foto: Pixabay

Suelo Arcilloso: Es arcilla generalmente seca, lo que dificulta la agricultura y se agrieta de forma fácil excepto cuando se humedece que se vuelve pegajoso. Se puede mezclar con humus para poder cultivar en este tipo de suelo.

Foto: Pïxabay

 

 

 

Suelo Rocoso: compuesto principalmente de rocas y piedras de distintos tamaños, son porosos y no retienen casi nada el agua, por lo que cuesta que florezca la vegetación.

 

 

 

No todos los tipos de suelo son completamente fértiles, pero aportan a la vegetación de diversas plantas que tienen propósitos distintos, a pesar de esto, es importante mantener gran proporción de la tierra con tierra fértil para poder cultivar y obtener alimento. Es importante mantener el cuidado correcto de las tierras a cultivar aunque día a día estas se reducen, y un factor influyente en la degradación del suelo es la erosión. La erosión es el desgaste continuo del suelo causado por el agua (erosión hídrica) y el viento (erosión eólica) que afecta la fertilidad del mismo y la producción de cultivos.

El suelo es uno de los elementos naturales más importantes por conservar y aunque ya existen diversos movimientos a nivel mundial para la conservación del mismo, todavía hay mucho por hacer para asegurar que las áreas de cultivo no se erosionen ni queden infértiles.