Todos hemos pensado más de una vez al ver la nubes, que parecen estar hechas de algodón; y seguro alguien también más de una vez nos ha dicho que en realidad están hechas de vapor. Pero, ¿qué crees? Esto tampoco es cierto. Porque el agua en estado gaseoso es invisible, y las nubes pueden verse […]

Todos hemos pensado más de una vez al ver la nubes, que parecen estar hechas de algodón; y seguro alguien también más de una vez nos ha dicho que en realidad están hechas de vapor. Pero, ¿qué crees? Esto tampoco es cierto. Porque el agua en estado gaseoso es invisible, y las nubes pueden verse a kilómetros de distancia.

En realidad, están formadas de diminutas gotas de agua líquida en suspensión. Su diminuto tamaño de entre 0,2 y 0,3 milímetros de diámetro les permite mantenerse en el aire. Y cuando su tamaño llega de 1 y 5 milímetros caen en forma de lluvia.

Y su color se debe a que la luz del Sol sobre las gotitas refleja los colores que conforman la luz, que al mezclarse dan como resultado el color blanco que las distingue. ¡Increíble!

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