El encino y la caña
Un encino se burlaba constantemente de una caña y en tono de desprecio le preguntaba: «¿Que se siente ser tan débil y tener un tronco tan delgado? ¿Por qué te zarandeas al menor viento?»
Como la caña parecía no escucharle, el encino alzó su copa ante la caña e insistió: «Mira qué fuerte es mi tronco y mi copa se mueve hasta las nubes. A nadie me rindo, resisto hasta la más fuerte tempestad».
Poco después, vino un furioso huracán que dobló a la caña, pero ella pronto se restableció y siguió en pie. No obstante, el encino a pesar de su fuerte tronco, fue derribado por completo a pesar de su altivez.
Esopo
Moraleja:
La fortaleza interiror no se mide con fuerzas físicas.