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Mi patria es altísima. No puedo escribir una letra sin oír el viento que viene de su nombre. Su forma irregular la hace más bella porque dan deseos de formarla, de hacerla como a un niño a quien se enseña a hablar, a decir palabras tiernas y verdaderas a quien se le muestran los peligros […]

Mi patria es altísima.

No puedo escribir una letra sin oír

el viento que viene de su nombre.

Su forma irregular la hace más bella

porque dan deseos de formarla, de hacerla

como a un niño a quien se enseña a hablar,

a decir palabras tiernas y verdaderas

a quien se le muestran los peligros del mundo.

Mi patria es altísima.

Por eso digo que su nombre se decompone

en millones de cosas para recordármela.

Le he oído sonar en los caballos y en los fuegos

que mis ojos han visto y admirado.

Lo traían las muchachas hermosas en la voz

y en una guitarra.

Mi patria es altísima.

No puedo imaginármela bajo el mar

o escondiéndose bajo su propia sombra.

Por eso digo que más allá del hombre,

del amor que nos dan en cucharadas,

de la presencia viva el cadáver,

está ardiendo el nombre de la patria.

Autor: Oscar Acosta

Tomado del libro: Poemas escogidos para niños.

Autor: Francisco Morales Santos