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Los habitantes prehispánicos, hacían ofrendas para obtener algún favor del cielo o para agradecer las bondades recibidas. Fue una costumbre que se transformó con la llegada de los misioneros españoles, quienes introdujeron la tradición europea de encargar a pintores las reproducciones de imágenes milagrosas, a las que el artista agregaba el retrato de los donantes, […]

Los habitantes prehispánicos, hacían ofrendas para obtener algún favor del cielo o para agradecer las bondades recibidas. Fue una costumbre que se transformó con la llegada de los misioneros españoles, quienes introdujeron la tradición europea de encargar a pintores las reproducciones de imágenes milagrosas, a las que el artista agregaba el retrato de los donantes, como muestra de agradecimiento. De ahí provienen los llamados exvotos.

En San Felipe de Jesús

Se acostumbró, hasta la primera mitad del siglo XX, que los creyentes dejaran testimonio de su gratitud por los milagros atribuidos a la imagen del Señor Sepultado.

Las paredes del templo estuvieron tapizadas de pinturas. Eran obras de artistas anónimos y de aficionados al pincel, que reprodujeron escenas alusivas a un accidente o enfermedad, y la acompañaban con la acción de gracias.