Ilustración Prensa Libre: Esteban Arreola.

Nació el 20 de septiembre de 1783 en la ciudad de Guatemala. Es hija de don Pedro José Bedoya y de doña Manuela Antonia González.   Su familia era fiel representante de la clase de mediana fortuna. Fue educada con severidad e instruida fundamentalmente en los quehaceres domésticos y en los principios católicos. Tuvo cinco […]

Nació el 20 de septiembre de 1783 en la ciudad de Guatemala. Es hija de don Pedro José Bedoya y de doña Manuela Antonia González.

 

Su familia era fiel representante de la clase de mediana fortuna. Fue educada con severidad e instruida fundamentalmente en los quehaceres domésticos y en los principios católicos. Tuvo cinco hermanos: Josefa, Gabriela, Mariano, Cayetano y Julio.

 

Fue descrita como una muchacha dulce en feminidad, atractiva en la arrogancia de su gesto, agradable en su conversación. Contrajo matrimonio con el doctor Pedro Molina.

 

El doctor Molina obtuvo su título de doctor en medicina en el año 1803. Fue nombrado cirujano del batallón de línea, con sede en Granada, Nicaragua, en donde residió durante algún tiempo.

 

Desde allí mantuvo relación epistolar con la familia Bedoya-Gonzalez. Cautivado por María Dolores, envió a don Joaquín Calvo para gestionar su matrimonio con ella. Al aceptar la familia la propuesta, fue celebrada la boda por poder en la catedral metropolitana, el 9 de febrero de 1804. Esto significa que el novio no estuvo presente, en la boda lo representó el señor Calvo.

 

María Dolores viajó a Granada en compañía de su padre para unirse con su legítimo marido, donde vivieron durante seis años con sus hijos.

 

Cuando regresaron a Guatemala, don Pedro Molina, ayudado por su esposa, inició su activa vida cívica y política en pro de la independencia de su país.

 

María Dolores a la vez que alentaba y ayudaba a su esposo, se preocupaba por atender las necesidades de su hermano Mariano que estaba en prisión acusado por la conspiración libertaria de Belén, de 1813.

 

Doña Dolores pasó a la historia por su activa participación en los sucesos del 15 de septiembre de 1821, ya que mientras los delegados y representantes estaban reunidos en la sala principal del palacio de gobierno, ella encabezó una multitud de ciudadanos que permanecieron en las afueras y lugares aledaños al palacio. Contrató una banda de música que de pronto, al ruido atronador de cohetes y bombas voladoras prorrumpió en música festiva. A la señal, las campanas de El Calvario y de otras iglesias comenzaron a repicar incesantemente.

 

Según se ha afirmado, los señores reunidos en la sala, al escuchar los gritos crecientes de la multitud, dirigida por doña Dolores, que pedían libertad e independencia y al oír el ruido de cohetes y las notas marciales de la música, se apresuraron a conocer y firmar el acta que determinó la independencia nacional de Centroamérica.

 

El hermano de María Dolores, Mariano, murió por un patrullaje realizado en noviembre de 1821 en contra de un grupo de liberales.

 

Don Pedro y su familia vivieron un tiempo en Alta Verapaz, más tarde ocupó varios cargos públicos importantes, entre los que destacan el de jefe de Estado de Guatemala en 1823 y 1831.

 

A parir del gobierno de Rafael Carrera (1838-1865) la familia Molina-Bedoya cayó en la desgracia política. Los nuevos gobernantes acosaron y amargaron a don Pedro. Don Pedro fue encarcelado or su constante protesta, pero doña María Dolores salió en su defensa y logró que saliera del castillo de San José donde estaba recluido. Después partió al exilio en San Salvador.

 

Vuelto del exilio, don Pedro y doña María Dolores vivieron los últimos años de su vida en Antigua Guatemala.

 

Fuente: Personajes históricos de Guatemala, José Antonio Móbil, Serviprensa, 2011. Ilustración Prensa Libre: Esteban Arreola.

 

 

 

 

 

 

 

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