Foto: Estuardo Paredes

“Marimba, tu arpegio de oro es un poema canoro que se quiebra en madrigal de dulce melancolía y al tornarse en poesía se vuelve épico y triunfal. Por eso, la raza entera tanto te quiere y te admira y el que está lejos suspira por tus notas de turpial, porque eres, marimba lira la pauta […]

“Marimba, tu arpegio de oro es un poema canoro que se quiebra en madrigal de dulce melancolía y al tornarse en poesía se vuelve épico y triunfal. Por eso, la raza entera tanto te quiere y te admira y el que está lejos suspira por tus notas de turpial, porque eres, marimba lira la pauta donde se inspira, la leyenda del Quetzal”, rezan los versos que Rudy Solares Gálvez escribió en su poema La Marimba.

 

Las notas de ese instrumento resuenan en el interior de cada guatemalteco, sin importar en dónde esté, pues las melodías que provienen de las teclas de hormigo provocan un sentido de identidad y un sentimiento de nostalgia entre quienes han tenido que salir de Guatemala.

 

Según Léster Godínez, creador del concepto de marimba de concierto, este instrumento ha sido parte de nuestra historia desde hace siglos y por eso está impregnado en el ADN de todos los guatemaltecos.

 

“Tenemos noticias de la marimba en Guatemala desde el 13 de noviembre de 1680, cuando Domingo Juarros, clérigo reconocido como uno de los mejores historiadores de la época colonial de Guatemala, menciona al instrumento nacional en las actividades de inauguración de la catedral de la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy conocida como La Antigua Guatemala”, dijo Godínez.

 

“La marimba siempre ha cumplido un rol muy importante, el cual se ha impregnado cada vez más en la identidad de los guatemaltecos. Compositores guatemaltecos han creado más de 500 melodías emblemáticas como Luna de Xelajú y El Ferrocarril de los Altos, entre otras, lo que crea un sentido de pertenencia”, aseguró el experto en marimba.

 

Para Godínez, la marimba es un fenómeno cultural, un hecho folclórico de la tradición popular, un patrimonio cultural, un elemento de identidad, un fenómeno acústico, un símbolo de nacionalidad, una herramienta para el arte y la creación y hasta un factor de remembranza.

 

Trasciende generaciones

Es imposible no conmoverse ante las suaves notas que provienen de la marimba, pues su sonido seduce a grandes y a chicos. Un ejemplo es Roberth Danilo Pérez, de 9 años, quien proviene de una familia de marimbistas y a su corta edad ha destacado a escala internacional en la interpretación de ese instrumento. Además, según su maestro del Conservatorio Nacional de Música, Robelio Méndez, se le augura un futuro brillante en esa labor.

 

Símbolo Nacional

El 17 de octubre de 1978 el Congreso de la República emitió el decreto  No. 66-78, en el cual se declaró a la marimba del Instrumento Nacional de Guatemala debido a que se consideró que este ha constituido a la genuina manifestación de la nacionalidad guatemalteca y representación del espíritu patrio.

 

La marimba se convirtió en Símbolo Patrio el 31 de agosto de 1999, lo que la reconoció como un instrumento autóctono que debe ser respetado en sumo grado, junto a la monja blanca, el quetzal, la ceiba pentandra, el himno nacional, la bandera y el escudo nacional.

 

En el 2015 llegó el reconocimiento internacional para la marimba, pues la Organización de Estados Americanos la declaró Patrimonio Cultural de las Américas.

 

Aunque las notas de marimba ya no suenan en los almuerzos familiares cada domingo, el instrumento vive dentro de todos los guatemaltecos y sus melodías siempre estremecerán a quien las escuche dentro o fuera del país.

 

Las leyes de nuestro país protegen al instrumento nacional como símbolo de identidad, mientras que los más de 500 grupos de marimba que existen y protegen el legado histórico y cultural que la marimba representa para todos los connacionales, por lo que las melodías que provienen del hormigo sonarán perpetua e inexorablemente.

 

Tomado de Prensa Libre, escrito por Pablo Juárez Andrino. Foto: Estuardo Paredes.

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