Ahora lo sé: no eres la noche: eres una severa y diurna certidumbre. Eres la indignación, eres la cólera que nos levanta frente al enemigo. Eres la lengua para comprendernos muchos hombres crecidos a tu luz. Eres la tierra verdadera, el aire que siempre quiere el pecho respirar. Eres la vida que ayer fue promesa […]

Ahora lo sé: no eres la noche: eres

una severa y diurna certidumbre.

Eres la indignación, eres la cólera

que nos levanta frente al enemigo.

Eres la lengua para comprendernos

muchos hombres crecidos a tu luz.

Eres la tierra verdadera, el aire

que siempre quiere el pecho respirar.

Eres la vida que ayer fue promesa

de los muertos hundidos en tu entraña.

Eres el sitio del amor profundo

de la alegría y del coraje y de

la espera necesaria de la muerte.

Eres la forma de nuestra existencia,

eres la piedra en que nos afirmamos,

eres la hermosa, eres la inmensa caja

donde irán a romperse nuestros huesos

para que siga haciéndose tu rostro.

Autor: Roberto Fernández Retamar

Tomado del libro: Poemas escogidos para niños.

Autor: Francisco Morales Santos

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