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  Si extendiéramos en la tierra seca toda la sal que hay en el mar, formaría una capa de más de 150 metros de espesor, ¡una altura de 45 pisos! Pero, ¿de dónde sale tanta sal si el agua dulce de los arroyos y ríos llega hasta los océanos? Una de las teorías indica que […]

 

Si extendiéramos en la tierra seca toda la sal que hay en el mar, formaría una capa de más de 150 metros de espesor, ¡una altura de 45 pisos! Pero, ¿de dónde sale tanta sal si el agua dulce de los arroyos y ríos llega hasta los océanos?

Una de las teorías indica que la sal proviene de las aguas de los ríos que al correr lavan los suelos de la Tierra y en ese proceso disuelven nuevas sales que llegan a los mares.

En la década de los años cincuenta se descubrieron los llamados sistemas hidrotermales que al expulsar agua caliente disuelven minerales de la corteza submarina y los llevan al océano. Los minerales disueltos en el agua descargada se transforman luego en sales.

También hay volcanes submarinos que escupen grandes cantidades de roca candente en el interior del océano, los que liberan componentes químicos en el agua.

Entre todos los minerales y componentes químicos que se liberan en el agua, el principal es el cloruro de sodio (la sal de mesa común), que constituye el 85% de las sales disueltas en el agua y es lo que hace que el mar sea salado.