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El conejo de Pascua es el personaje que se conoce por esconder los huevos de chocolate que los niños buscan el Día de Pascua. Se mencionó por primera vez en la obra del escritor Georg Franck von Frankenau, Acerca de los huevos de Pascua, donde menciona que los huevos eran traídos por un conejo, una tradición de Alsacia, Francia.

Esta leyenda cuenta que, cuando metieron a Jesús al sepulcro, había dentro de la cueva un conejo escondido que veía con asombro cómo toda la gente lloraba y estaba triste. El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y se preguntaba quién sería ese señor a quien querían tanto todas las personas. De repente vio algo sorprendente: Jesús se levantó, un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo que ya no tenían que estar tristes porque había resucitado. Pero como los conejos no hablan, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, todos entenderían el mensaje de vida y alegría, y así lo hizo. Desde entonces, el conejo sale cada domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar que Jesús resucitó y que hay que vivir alegres.

Sabías que…

…en 2006, La Maison du Chocolat de Londres puso a la venta un huevo de Pascua decorado con incrustaciones de diamantes, con un costo de 76 mil euros.