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Club de lectura, una buena forma de motivar

Por Gaby Castro y Gabriela Achury

 

Fomentar el hábito de lectura en los niños es muy importante, pero no es una tarea fácil. Se les debe presentar de forma atractiva para ellos, logrando que les guste y con el tiempo comiencen a leer por placer.

Una de estas estrategias eficaces que ha existido desde hace mucho tiempo son los clubes de lectura. Estos fomentan la lectura como un momento de entretenimiento y diversión tanto en centros educativos como fuera de ellos.

Este es un espacio donde el lector (independientemente de la edad) descubre libros nuevos, comparte su experiencia con los demás y escucha atentamente lo que los demás tienen que decir. Además de ampliar su conocimiento, estas actividades fomentan el respeto por las opiniones ajenas y la capacidad de escuchar con atención.

 

¿Cuándo es el momento ideal para participar en uno?

Photo: Alexis Brown en Unsplash

Lo cierto es que no hay un momento ideal, todo depende de ti. Los niños pueden participar en estos clubes desde pequeños, siempre y cuando las lecturas sean adecuadas para su edad, ya que los libros lo apoyaran en su etapa de curiosidad y le motivará a continuar explorando y desarrollando su creatividad.

Los adolescentes también pueden disfrutar de este tipo de actividades, ya que les da una nueva perspectiva de la lectura, y es importante que las vean como una actividad de relajación y diversión y no solo como una tarea o una obligación.

 

 

Recomendaciones sobre cómo organizar un club de lectura:

  • Ambiente físico: el club debe llevarse a cabo en un ambiente descargado de posibles presiones escolares, sin ruido y sin muchos estímulos, buscando un lugar que promueva la cultura de diálogo y fomente la comunicación y escucha activa de quienes participan. En el caso de los niños pequeños, se puede crear un ambiente más imaginativo y divertido con colores, letras y adornos (cuidando que estos elementos no desvíen la atención de la lectura).

 

  • El dirigente: normalmente se trata de un docente o la persona designada de la biblioteca, pero no existe una regla al respecto. Muchos clubes de lectura actuales designan un conductor distinto cada semana o por libro terminado.
    El líder, evidentemente, debe sentir pasión por la lectura, pero también debe ser capaz de contagiarla a los demás. Debe ser una persona entusiasta que conozca el libro que se va a manejar en determinado tiempo, aunque eso implique leerlo más de una vez. Es ideal si es un poco más extrovertido con habilidades interpersonales y comunicativas que pueda moderar grupos y dar una buena dinámica al mismo. Por último, debe ser un buen moderador que sepa dar la palabra a los participantes y poner orden si alguien interrumpe.

 

  • Creación del club:  el líder u organizador del club debe comunicarlo a los demás estudiantes (si se realiza en el colegio) o a personas interesadas por distintos medios, pueden ser afiches o en redes sociales buscando generar plática del tema e invitar a participar. Con este paso comienza la comunicación efectiva y permite notificar la hora, lugar y día del club.

 

  • Frecuencia de reunión: el club se puede realizar una vez al mes, una vez a la semana o como deseen ya que la frecuencia queda a criterio de los miembros según su disponibilidad. Estas reuniones también pueden quedar sujetas al avance de la lectura y que las reuniones se lleven a cabo cuando se termina el libro o determinados capítulos.

 

  • ¿Qué hacer en cada sesión?: se busca manejar temáticas distintas en cada reunión, pero con una continuidad. Por eso es recomendable que todos los participantes comiencen el club al mismo tiempo, aunque esto no evita que se puedan unir después. Normalmente la primera sesión se usa para dar a conocer el libro o votar cuál será el elegido. En las demás se discute el contenido del libro según lo que se quiera analizar, siempre tratando de que todos participen.

Se pueden realizar otras actividades, como escribir finales alternativos, entrevistas ficticias a los personajes o realizar cartas al autor, pero estas deben variar para no caer en la monotonía.

 

  • Darle un nombre al club: esta es una actividad muy divertida que involucra, en muchas ocasiones, a todos los miembros del club. La idea es generar un sentido de pertenencia e identificación con el club.Se puede nombrar según el género literario de interés o las personalidades de los miembros. La idea es que sea creativo y divertido.

 

Formar clubes de lectura puede brindar muchas oportunidades de acercamiento y motivación, tanto para pequeños en edad escolar como adolescentes y adultos. Además, son actividades útiles para desarrollar habilidades lectoras, comunicativas y de liderazgo.

 

Colaboración: Andrea Dardón. Club de lectura Comelibros de Librería Sophos