Los egipcios: misterios e historia

La civilización egipcia es muy conocida por sus famosas pirámides, sus momias y sus faraones aunque es mucho más que esto; fue una civilización que se desarrolló de gran manera por más de 3,000 años dejando un impacto grande en las sociedades actuales mediante la evolución cultural que lograron.

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AÑOS
Por Gabriela Achury

 

Cuando piensas en Egipto, probablemente se te vienen a la mente las pirámides, las momias y los faraones. Todos esos elementos fueron parte de la civilización que durante más de 3,000 años dominó el país africano y que hoy en día es objeto de muchísimos estudios.

 

Los antiguos egipcios dejaron una gran marca histórica debido a sus desarrollo, cultura, lenguaje y demás.

En el momento cúspide de su civilización, los egipcios lograron una expansión territorial que abarcaba desde (lo que hoy es) Siria a Sudán.

En esta época, sin embargo, su territorio estaba compuesto de pequeñas Ciudades – Estado que poblaban los alrededores del Río Nilo: Heliópolis, Menfis, Abidos, Tebas y Nejen, divididas en dos regiones por el río y cuyo flujo determinaba el nombre.

 

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Alrededor del año 3,100 a.c se formó lo que hoy se conoce como el territorio egipcio al unificar las dos regiones.

La civilización egipcia se divide en 3 grandes periodos de prosperidad: Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo y 2 pequeños períodos intermedios con alta inestabilidad; Primer Periodo Intermedio y Segundo Periodo Intermedio, durante los cuales el pueblo tuvo aproximadamente 300 Faraones. Los Faraones, como son conocidos ahora, eran los protectores del pueblo egipcio, aunque no siempre fueran egipcios. Servían como vínculo entre las divinidades y la humanidad e imponían un gobierno monárquico, absolutista y teocrático.

 

Los Faraones contaban con un grupo de personas cercanas que aseguraban su reinado y a controlar al pueblo. El Escriba Real calculaba los ingresos agrícolas e inspeccionaba las industrias y el comercio, el Gran Visir  controlaba los nomos (provincias), el Jefe del Sello del Estado vigilaba los ingresos fiscales y gastos del Estado y el Gran Sacerdote manejaba el culto y presentaba al Faraón como descendiente de los dioses.

 

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Los egipcios tenían fuertes creencias respecto a la vida después de la muerte, debido a esto, consideraban que luego de la muerte de un Faraón, este se convertía en un dios y había que prepararlos para su viaje al más allá.

Estas creencias marcaron la creación de tumbas muy elaboradas en las que depositaban todas las riquezas del Faraón, así como los objetos que “podría necesitar” en el viaje al más allá.

 

¿Sabes cuáles son estas tumbas? ¡Las enormes pirámides!

Mejor conocidas como las Grandes Pirámides de Giza; aunque también existían una serie de tumbas bajo tierra, conocidas como los Mausoleos Subterráneos del Valle de los Reyes.

 

Las momias, otro famoso elemento de la cultura egipcia, se originaron a raíz de la preparación del cadáver para su “viaje al más allá”.

El cadáver del Faraón pasaba por un proceso de embalsamado en el que se extraían los órganos, se colocaban en frascos con un líquido especial y se envolvía el cuerpo en lino, para finalmente colocarlo dentro de un sarcófago en la cámara principal de la pirámide.

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Entre los aportes más importantes de la civilización egipcia se puede destacar la matemática y la ingeniería. Por ejemplo, utilizaban  una medida a la que llamaban “codo” que les servía para diseñar estructuras como la Gran Pirámide.

Además, gracias a una combinación de la matemática y la astronomía, lograron medir el tiempo para establecer un día de 24 horas y un calendario solar con 365 días al año.

 

Finalmente, entre sus descubrimientos encontramos la medida e inspección de la tierra cercana al Nilo, que permitió la construcción de presas, canales y sistemas de irrigación como acciones de ingeniería civil que permitieron el desarrollo de la ganadería y agricultura.