Chernóbil

El ser humano está en constante evolución y búsqueda de respuestas y actividades que faciliten la vida; una de ellas, encontrar nuevas formas de obtener más energía sin desgastar tanto los recursos de la tierra.

10-12

AÑOS
Por Gabriela Achury

 

El ser humano está en constante evolución y búsqueda de respuestas y actividades que faciliten la vida; una de ellas, encontrar nuevas formas de obtener más energía sin desgastar tanto los recursos de la tierra.

Científicos han dedicado su vida a descubrir la forma de utilizar los elementos encontrados en la naturaleza y combinarlos para formar nuevos elementos que tengan distintos usos.

A pesar de tener un concepto general de la física y cómo funcionan los elementos, fue hasta en el siglo XX que se dio el inicio de la experimentación con átomos, principalmente para buscar crear en la Segunda Guerra Mundial nuevas armas de destrucción; y aunque esto sí sucedió, también se descubrieron nuevos usos para esta energía nuclear (como se le llama a cuando partes del átomo liberan energía en forma de calor) para generar electricidad.

En la década de 1970, con el inicio de la energía nuclear para diversos fines, científicos Soviéticos, decidieron poner una planta nuclear que pudiera proveer de energía eléctrica a través de 4 reactores nucleares en la ciudad conocida como Chernóbil, ahora parte de Ucrania.

Esta planta comenzó a funcionar desde 1977 sin ningún problema hasta que 9 años después, un error en un chequeo causó uno de los mayores desastres nucleares a nivel mundial.

Foto: Archivo

Entre la noche del 25 y la mañana del 26 de abril de 1986, durante una prueba rutinaria de control que media el sistema de enfriado de emergencia se dio una reacción incontrolable de átomos que causaron una explosión dentro del reactor no. 4 que desencadenó una serie de explosiones que se convirtieron en fuego que no podía ser apagado y llegaron a liberar grandes cantidades de material radioactivo (yodo, cesio, plutonio y estroncio) en la atmósfera.

Este desastre intentó mantenerse oculto al público por el miedo de las reacciones que esto causaría, por lo que llegaron al lugar autoridades a intentar apagar el fuego y detener la emisión de radiación aunque ya era tarde y esta ya había comenzado a propagarse por el ambiente. Los otros 3 reactores fueron apagados debido al miedo que provocaba no poder contener la reacción del reactor no. 4, que duró casi 2 semanas para poder extinguir usando arena, plomo y nitrógeno.

El gobierno Soviético y sus líderes decidieron mantener oculto el desastre durante todo un día, hasta que el 27 de abril comenzaron a evacuar a los residentes de Prípiat, la ciudad construida para que vivieran los trabajadores de la central nuclear debido al riesgo inminente que representaba para la salud la contaminación y hasta el 28 anunciaron de forma oficial y breve lo sucedido a la comunidad internacional.

Los días siguientes fueron dedicados a intentar de sofocar el fuego todavía existente y a evacuar a personas en la llamada “zona de exclusión” que ocupa 30 km alrededor del reactor, y aunque en la explosión como tal únicamente murieron 2 personas y unos meses más tarde 28 por la exposición aguda a la radiación, la cantidad de personas heridas y afectadas debido a lo sucedido sigue sin ser completamente determinada debido a las implicaciones en la salud y a la generación de enfermedades a partir de la contaminación liberada.

Posterior al desastre, el gobierno soviético destinó una fuerza compuesta por aproximadamente 600,000 personas en 1989 para dedicarse a la limpieza y contención del desastre, evacuando, construyendo asentamientos para los trabajadores, bombeando nitrógeno líquido, y arrojando materiales para sofocar las llamas; y aunque esto dió fin a la situación de peligro inmediata, no fué el fin del intento de contener el daño.

El reactor fue recubierto por un sarcófago de metal y cemento construido de forma imprevista en los siguientes 200 días del accidente; aunque fue hasta 2010 cuando se inició la construcción de una “estructura de contención”, que es una cúpula de  hormigón cuyo propósito es mantener la radiación dentro de la planta en caso de un accidente, y colocada sobre el reactor a finales de 2016.

A pesar de los esfuerzos y la disminución de los niveles de radiación, se estima que en 100 años deberá construirse una nueva estructura y el área no podrá ser completamente habitada por más de 24,000 años.

 

Foto: National Geográfic por Alex Davy, MyShot