Guerra fría

Entre las Guerras mundiales existe una que causó mucha controversia y terror entre 1946 y 1991, esta sucedió entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Conocida como la Guerra Fría, fue una guerra distinta que causó mucho temor e inestabilidad por no saber exactamente cuándo iba a suceder un ataque hasta su finalización 45 años después.

10-12

AÑOS
Por Gabriela Achury

 

Las guerras sucedidas a inicios del siglo XX llevaron al mundo a tener una visión distinta de lo que implicaba encontrarse luchando contra un enemigo; significaba incurrir en un gran desgaste y pérdida militar, económica y civil que era palpable y que gracias a los avisos de guerra permitía al pueblo saber que esperar de un posible conflicto armado.

Sin embargo, entre 1946 y 1991, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, existió un conflicto conocido como la Guerra Fría que causó mucho temor e inestabilidad por no saber exactamente cuándo iba a suceder un ataque y si existían personas infiltradas principalmente en el gobierno de los Estados Unidos robando información y reportando a los soviéticos, quienes eran presentados como los malos y los tiranos que buscaban evitar todo tipo de libertad de expresión social.

El término “Guerra Fría” de esta guerra en específico se refería a que, luego del uso de las bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial, se había creado una nación que se mantenía en un estado permanente de guerra fría o congelada con sus vecinos, dando a entender que estaban listos para en cualquier momento lanzar un ataque y terminar cualquier guerra a gran escala pero que no estaban actuando en ese instante.

Este periodo, más que definir una guerra específica o conjunto de conflictos armados, se refiere a un aumento rápido de la creación de armas destructivas y al conflicto de ideologías, que se creía podían llevar al dominio mundial, en nombre de los cuales se realizaron intervenciones mundiales para frenar la expansión de un tipo de pensamiento distinto conocido como comunismo. Los dos países principales de esta guerra, Estados Unidos y la Unión Soviética, a pesar de pelear como aliados en la Segunda Guerra Mundial, presentaban diferencias marcadas en la forma de llevar la sociedad de su país generando una tensión creciente entre los líderes de ambos países basados en las corrientes liberalistas y consumistas estadounidenses, y las conservadoras y comunistas soviéticas.

Foto: Air & Space

Estados Unidos, su gobierno y población en general se encontraban preocupados y hasta asustados por el comunismo presente en la Unión Soviética y la tiranía del líder ruso Joseph Stalin bajo la creencia que este buscaba mayor expansión y dominio mundial; por lo que, luego de la Segunda Guerra Mundial, los líderes norteamericanos acordaron manejar una estrategia llamada “Contención” como defensa a la amenaza soviética. Dicha estrategia implicaba un plan a largo plazo de vigilancia y contención de las tendencias expansionistas rusas y de los distintos países que se unían a sus comportamientos comunistas.

La estrategia de Contención estadounidense implicaba un mantenimiento y producción de armamento militar y atómico como prevención a futuros conflictos; con lo que también justificó la intervención militar en muchos países latinoamericanos en los que consideraban existían líderes que apoyaban el comunismo. La Unión Soviética también se unió a este comportamiento aplicando una estrategia similar con la que desarrolló armas atómicas y militares que les permitirían estar preparados para cualquier ataque estadounidense.

 

La Guerra fría como tal significó una competencia constante para demostrar qué país era más desarrollado y se encontraba mejor preparado para recibir un ataque o atacar de primero; fue una guerra basada en muchas suposiciones que difundió pánico generalizado en la sociedad y desconfianza en los que antes habían sido los aliados.

Durante este tiempo, otro factor utilizado para buscar demostrar superioridad fue el inicio de las exploraciones espaciales, iniciado por la Unión Soviética con el misil Sputnik el 4 de octubre de 1957.

A pesar de que no fue una guerra con muchas intervenciones militares entre las dos fuerza principales, en 1950, con el apoyo soviético a la invasión de Corea del Sur por el ejército de Corea del Norte, los estadounidenses enviaron fuerzas militares a apoyar a Corea del Sur por considerar el apoyo de los soviéticos a los norcoreanos una señal de expansión comunista a nivel mundial. En 1955 se creó la Organización del Tratado del Atlántico Norte o NATO, según sus siglas en inglés, para organizar el territorio europeo posterior a la Segunda Guerra Mundial y evitar la amenaza que representaban los soviéticos y otras naciones comunistas; y aunque se invitó a Alemania del Oeste, el Este no fue invitado a formar parte de este causando que se uniera al Pacto de Varsovia que reunía a distintos países bajo el mando militar soviético y estableciendo una muralla en 1961 que dividía físicamente a Alemania, el muro de Berlín.

El fin de estos 45 años de Guerra Fría y temor generalizado por el comunismo se acercó cuando el Presidente Richard Nixon de Estados Unidos decidió utilizar un enfoque distinto en las relaciones internacionales logrando firmar un tratado con los soviéticos para prohibir la manufactura de misiles nucleares por ambas partes, aunque surgió nuevamente durante el gobierno del presidente Ronald Reagan cuando brindó apoyo financiero y militar a diversos gobiernos para luchar contra los grupos comunistas en sus territorios.

El fin de esta guerra llegó con la desintegración paulatina de la Unión Soviética debido a crecientes problemas políticos y económicos que llevaron a la introducción de apertura política y reforma económica en la USSR.