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Procesiones

Por Gabriela Achury

 

Parte del carácter religioso de la cultura e identidad guatemalteca es resultado de la historia desde la época de la conquista cuando se impuso la religiosidad pero se permitió combinar ciertos aspectos ancestrales mayas que resultaron en el desarrollo propio y distintivo de las tradiciones presentes en Guatemala.

 

Los cortejos procesionales realizados para diversas fechas, especialmente durante la Semana Santa son parte de la historia guatemalteca desde los primeros años de la conquista, cuando se formaron cofradías (grupo de personas que reconoce  a Iglesia Católica que realizan diversas actividades religiosas) que procesionaban imágenes.

Esta tradición de realizar actividades procesionales con imágenes de Jesús con la cruz a cuestas (Nazarenos) o crucificado continuó durante la época de la colonia y tomó mayor importancia en la ciudad de Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala), aunque, con el traslado de la capital en XlX la confección de estas comenzó a darse en la nueva Guatemala de la Asunción y se volvió una actividad más complicada y elaborada.

 

Debido a los terremotos de 1917 y 1918 en la ciudad capital, que destruyeron muchos templos, las actividades religiosas practicadas al aire libre fueron más importantes con lo que poco a poco se fue mejorando la técnica y lo que implicaba realizar una procesión, expandiéndose a otras ciudades donde todavía se practica de gran manera. Entre las procesiones más antiguas se puede mencionar la de La Merced, Candelaria, de la Cruz del Milagro y el Santo Entierro de Santo Domingo.

Esta actividad es ahora un factor diferenciador y muy importante de la cultura guatemalteca que atrae a muchos turistas especialmente en la época de Semana Santa.

 

Foto: Archivo
Foto: Archivo