Revolución Rusa

Rusia, el país que hoy conocemos como una de las potencias mundiales y el que posee la mayor extensión territorial mundial ha pasado por distintos cambios tanto territoriales como gubernativos en su historia para llegar a lo que es hoy.

10-12

AÑOS
Por Gabriela Achury

 

Rusia, el país que hoy conocemos como una de las potencias mundiales y el que posee la mayor extensión territorial mundial ha pasado por distintos cambios tanto territoriales como gubernativos en su historia para llegar a lo que es hoy. El más grande de estos sucedió en 1917 y marcó una diferencia en la historia general del país.

 

La forma de gobierno mantenida en Rusia por 300 años previo a 1917 había sido de forma monárquica bajo el poder de los Romanovs, pero no había sido desarrollada correctamente causando muchos descontentos en la población. El Zar Nicolás ll, como era conocido el rey Ruso, no era una persona muy popular o admirada por sus súbditos, era considerado un rey débil que tomaba malas decisiones; una de ellas siendo la decisión de involucrarse en la Primera Guerra Mundial aún cuando no estaban preparados y se vivía de una hambruna generalizada por las dificultades de transporte que causaban que las reservas de harina en la capital fueran muy escasas.

 

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El involucramiento de Rusia en la Primera Guerra Mundial llevó a este imperio a pelear contra el ejército bien equipado y entrenado de Alemania, cosa que Rusia no tenía; entraron a una guerra con un ejército formado de campesinos y plebeyos sin preparación militar formal, lo que causó un gran número de bajas y millones de soldados muertos en batalla.

Los altos esfuerzos por mantenerse en la guerra y tratar de impedir que Alemania continuara expandiéndose resultaron en una elevación generalizada del precio de los alimentos y de la gasolina, y eso, mezclado con el crecimiento de la población en la capital de Petrogrado hicieron que la economía rusa sufriera grandemente y que la plebe comenzara a pensar en actos revolucionarios.

 

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Durante la guerra, en 1915, el Zar decidió abandonar la capital para comandar el frente de Ejército Ruso, dejando a su esposa, la Zarina Alexandra de origen alemán como encargada.

 

 

La Zarina no era particularmente popular con el pueblo y no sabía muy bien cómo gobernar, por lo que decidió asesorarse de Grigory Rasputín, profesor y médico que había ayudado a la familia con la enfermedad de su hijo menor, para la toma de decisiones políticas del país, cosa que agradó menos a la población. La influencia de Rasputín sobre la Zarina causó muchas preocupaciones y un grupo de nobles, buscando terminar la influencia de este en las decisiones de país, terminaron por asesinarlo el 30 de diciembre de 1916.

 

El pueblo terminó por perder la fe en el Zar cuando este disolvió la organización llamada Duma, que había fundado para supuestamente ayudar a hacer las situaciones más justas entre la población y darle más poder a los campesinos, por lo que en febrero de 1917 los Rusos decidieron poner un fin a todo y comenzar las protestas en Petrogrado con campesinos buscando pan a los que se unieron trabajadores industriales.

Las tropas del Zar buscaron luchar contra las protestas pero no pudieron detenerlas, y por miedo a lo que podía sucederle a su familia, El Zar abdicó a su trono y comenzó a huir por toda Rusia para salvar a su familia.

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Con este acto se da el fin definitivo de la monarquía en Rusia y se establece un nueva forma de gobierno conocida como el Gobierno Provisional.