Neptuno, un planeta azul y lejano

El octavo y último planeta del Sistema Solar es un planeta oscuro, frío y con altas cantidades de viento conocido como el otro Gigante de hielo.

8-10

AÑOS
Por Gabriela Achury

 

El octavo y último planeta del Sistema Solar es un planeta oscuro, frío y con altas cantidades de viento conocido como el otro “Gigante de hielo”. Está tan lejano del sol que la luz que le llega es 900 veces menos brillante a como la vemos en la Tierra. Por si fuera poco, el viento puede llegar a ¡2,000 kilómetros por hora! (Para que te hagas una idea, un huracán terrestre de máxima categoría llega a tener vientos de más de 250 km/h según la escala Saffir Simpson).

 

Neptuno tiene un radio de 21,622 kilómetros, 4 veces más que la Tierra. Este planeta rota en su eje una vez cada 16 horas terrestres, lo que establece un día, mientras que, su órbita alrededor del Sol  tarda ¡165 años terrestres!. Debido a esto, en 2011 fue la primera vez que Neptuno completa su vuelta al Sol ante los los humanos desde que se descubrió en 1846. Otro dato curioso es que, al estar desviado su eje natural por 28 grados, también cuenta con estaciones (como en la Tierra), pero estas duran aproximadamente 40 años cada una.

Este planeta tiene 5 anillos principales y 4 arcos según NASA. Los 5 anillos son: Galle, LeVerrier, Arago y Adams, y se cree que son relativamente jóvenes ya que se formaron “apenas” hace algunos miles de años. A su vez, Adams, el anillo exterior, cuenta con “arcos” formados por la acumulación de polvo, y cuyos nombres están en francés; Liberté, Égalité, Fraternité y Courage. 

 

Neptuno, cuyo nombre viene del dios romano del mar, cuenta con 14 lunas conocidas al momento, y la más grande se llama Tritón. Esta luna fue descubierta por William Lassell en 1846, 17 días después de que se descubriera el planeta.

 

Tritón es la única luna de nuestro sistema solar que gira en dirección opuesta al planeta, lo que genera dudas respecto a si fue un objeto independiente “capturado” por la gravedad en algún momento.

Las demás lunas también recibieron nombres en honor a distintos dioses menores del océano y ninfas de la mitología griega.