Venus

Este es el segundo planeta del Sistema Solar, y aunque no es el más cercano al Sol, es el más caliente debido a la densidad de su atmósfera que causa un sobrecalentamiento en su superficie.

8-10

AÑOS
Por Gabriela Achury

 

Venus, a pesar de ser el segundo planeta del sistema solar es el más caliente. Se le conoce también como la «Estrella del Alba» o la «Estrella Vespertina» y algunos incluso le llaman el «Gemelo» de la Tierra por su parecido en tamaño, densidad y composición química.

 

Este planeta gira en dirección opuesta a la mayoría de planetas y casi a la misma velocidad que la Tierra: una de sus vueltas alrededor del Sol dura 225 días terrestres. Sin embargo, por más que suene extraño, un día en Venus equivale a 243 días en la tierra, ya que gira muy lentamente sobre su propio eje.

 

Tiene un diámetro de 12,104 kilómetros, siendo solamente un poco más pequeño que la tierra, gira en su órbita de este a oeste al igual que Urano, siendo los únicos que giran al revés y únicamente está inclinado respecto a su eje y la órbita por 3 grados, lo que hace que no experimente estaciones.

¿El planeta más caliente?

Este planeta, aunque no es el más cercano al Sol, es el más caliente debido a que su atmósfera es muy gruesa; creando un efecto invernadero entre el dióxido de carbono y las nubes de ácido sulfúrico que atrapan el calor y elevan las temperaturas de la superficie del planeta. ¡Se mantienen entre 460 y 480 grados Celsius!

 

Venus se formó hace aproximadamente 4,5 mil millones de años igual que el Sol y Mercurio, cuando  materiales restantes que no se adhirieron al Sol ni formaron Mercurio se unieron por la gravedad, formando un planeta con un núcleo central, un manto rocoso y una corteza sólida. Su superficie está cubierta de volcanes, que posiblemente tengan actividad volcánica constante según estudios publicados en enero 2020,  y montañas deformadas, y además no posee lunas.

 

El nombre «Venus» proviene de la diosa romana del amor y la belleza; y es el segundo objeto natural más brillante en el cielo nocturno (después de la luna). Aunque no es un suceso frecuente, Venus es tan brillante que en algunas ocasiones se puede observar en plena luz del día.